Respiro, solo respiro. Es fácil si eres gota, espuma, arena y piedra. Sin pretensiones. Lo viejo se ve desplazado por lo nuevo hasta que un día se inviertan los papeles y todo comience sin fin. Lo olvido con la fragilidad de lo cotidiano. Y entonces recuerdo que las mejores vistas las tenían mis muertos pero yo únicamente huelo el sabor de la sal. He bajado la cuesta de mi memoria buscando el arrullo del mar, la experiencia a mar de un año que desaparecerá tras el sonido de la última campanada. Crees que ahí empezará todo pero no será cierto porque todo continuará en el punto exacto donde lo dejaste.
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