Las tormentas, las elegidas y las inesperadas, hay que vivirlas. El viento se lleva aquello que no ha echado raíz y no se sujeta más. La parte más dura es identificar lo que ya no te sirve y dejar que se suelte. Cuesta porque te daba un sentido de la pertenencia, te unía al clan. Sin embargo, ya ha dejado de servirte. Duele perder, desprenderse de partes de ti, incluso de ideas y personas que te acompañaron. No obstante, hay ganancia en la pérdida aunque ahora no lo puedas ver. Ya hay más espacio para lo nuevo y eso solo lo sientes cuando has aceptado el envite de los truenos y el miedo. Siempre hay miedo y recuerdos y tristeza por lo que fue y nunca será más. El cuerpo sabe si escucha el sonido del alma. Nos recuperamos de la lluvia estando presentes y nombrando lo que ya no podemos respirar. Alzamos la voz para dejar de callar lo que nos ha estado pudriendo por dentro. Le damos la palabra a la sombra hasta que llega la luz. Y seguimos, amiga, aunque te eche muchísimo de menos, siempre seguimos adelante. Vamos con todo una vez más.
jueves, 22 de octubre de 2020
lunes, 12 de octubre de 2020
Pequeña
Siéntete pequeña
aunque la inmensidad de la vida te habite.
Siéntete pequeña
porque solo eres hija de,
nieta de
y no madre ni padre (aunque estos vivan dentro de ti)
Siéntete pequeña
porque la vida posee siempre la visión
de conjunto.
Siéntete pequeña
aunque hayas venido a hacer grandes cosas: tomar, dar, sentir, experimentar, amar...
Siéntete pequeña,
para la vida siempre serás grande
en tu inmensa pequeñez.
martes, 6 de octubre de 2020
Oxígeno
A veces para escuchar con profundidad el latido del corazón, hay que desenterrar la tierra. Arar con tus propias manos los escombros de pérdidas y autoengaños. A veces respirar un aire viciado por el peso de un andamiaje de aguantes, te ahoga. La alegría queda a la espera, velando una resurrección pospuesta pero inevitable. El llanto profundo, el auténtico, el que arrastrará el lodo hacia la boca no tardará en llegar. Te das tu tiempo, porque sabes que, al final, todo se reduce a permitirte ser tiempo, habitar un cuerpo mortal y someterte a sus vaines. Asusta la vida que se va tanto como la muerte que viene y, sin embargo, con cada respiración seguimos en el juego, asumimos el reto de estar y ser. Ahora que solo somos mirada no resulta fácil sostenerla. Mirar limpio se ha convertido en una tarea imprescindible al igual que renovar el aire que respiramos, ese que ,aunque creamos que está limpio porque viene de dentro, nos recuerda con su olor que ya es pasado y necesitamos liberarlo.
domingo, 2 de agosto de 2020
Oasis
El portal tiene solo cinco centímetros de altura pero cuando subes el pie y te plantas arriba, posee toda la profundidad del mundo para caer en él. Y te caes como si de un pozo sin fondo se tratara porque así son los pozos tejidos por el destino, nunca los eliges, son ellos los que te escogen a ti. En la oscuridad en la que te encuentras, la vista no te sirve de mucho y tus ojos son ahora tu corazón. Nadas hasta encontrarte con el oasis de unos brazos que te detienen el tiempo necesario para recordar que todos los oasis son siempre transitorios y, por eso, porque ellos pasarán por ti y tú no te quedarás, necesitas disfrutarlos. Solo así tomarás el jugo de lo ya vivido convertido ahora en lo mejor de ti. Solo así tendrá sentido lo que está por venir.
domingo, 19 de julio de 2020
Cruza. Ya se adivina tierra firme. No olvides que la seguridad que ahora te proporciona ver este lugar no es tu destino. Recuerda que vienes de tormentas interminables, naufragios milenarios y sed infinita. Eres lo que está por venir y lo que aprendiste de aquello que fuiste. Vive sobre la certeza de la vida pero con la incertidumbre de un soplo de viento, casual y certero. Camina por otras playas, ve al encuentro de otros cuerpos que te ofrecerán sus besos como puertos seguros en los que quedarse. Quédate el tiempo que quieras o necesites. Llévate siempre contigo y no te pierdas nunca de vista. Vive con todo lo que la vida te ofrezca. Convierte la furia en calma y la calma en rebeldía para arriar las velas y sentir el impulso de un sueño en tu vientre. Nunca dejes el placer para más tarde. Sé exploradora de charcos. Recuerda que siempre habrá ropa limpia si te mojas.
viernes, 17 de julio de 2020
Manos
Miro mis manos y me acuerdo de las tuyas. Conservo alguna foto que rescaté de aquel verano del incendio y, en todas, tienes una mirada ausente, perdida, como si tu anhelo estuviera muy lejos de ti. Lo suficiente no estaba en lo próximo sino en alguna parte indeterminada de un más allá que no se materializaba nunca. Yo tampoco te miraba, mamá, solo quería ir detrás de ti para ver lo que tú veías y poder traértelo con la secreta esperanza de que, al tenerlo entre mis manos, pudieras al fin reconocerme. Estoy aquí, mamá. Estoy aquí. Siempre lo he estado. Durante mucho tiempo tus huellas han sido mis zapatos. Hoy me resultan incómodos, no son mi número ya. Quiero cambiarlos por otros que me gusten más. Sentirlo me viene bien, me da una fuerza que estaba en mi cuerpo y que he querido ocultar. Miro tus fotos y pienso ¿A quién aprendí a abandonar mientras quería traerte la luna? Cuanto más me alejo de ti, más fácil me resulta ver a la mujer que eras y más amor siento por mí, la que fui y la que soy ahora. Miro mis manos y sé que son mías aunque me recuerden a las tuyas.
sábado, 11 de julio de 2020
Parar.
Escuchar el latido.
Ahondar en la fuerza de la raíz
para sentir el cielo.
El reposo es la única guía de los guerreros.
Vendrán viejas tormentas a tantear nuestra alma y nuevas alegrías envueltas en inesperadas casualidades.
Querremos,
cuando el recuerdo sea olvido,
saltar nuevos charcos con la inocencia del que intuye que en el impulso está el aprendizaje de la vida con mayúsculas.
Volveremos a recorrer los mismos caminos
pero sabiendo que una mirada lo cambia todo.
Seremos los de siempre aunque nunca más los mismos.
Ahora sabemos regresar.
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